Diseño Web

«Me hice la web con IA en una tarde»: lo que falla en el mes tres

«Me hice la web con IA en una tarde»: lo que falla en el mes tres

El formato lleva semanas circulando: alguien abre una herramienta de IA, escribe un párrafo describiendo su negocio y a los cuatro minutos tiene una página web publicada. Se ve bien. Carga rápido. Costó cero. Los comentarios se llenan de «se acabaron los diseñadores web».

La pregunta que casi nadie hace es qué pasa con esa página en el mes tres. Este artículo la responde con datos, no con quejas de gremio: yo mismo produzco videos con inteligencia artificial y uso IA todos los días para trabajar. El problema no es la herramienta. Es lo que la herramienta no sabe que no hizo.

Empecemos por lo que la IA sí hace bien

Seamos justos, porque el argumento honesto empieza reconociendo lo obvio:

  • Mata la página en blanco. En cuatro minutos tienes estructura, secciones y textos de arranque. Eso antes tomaba una semana de ida y vuelta.
  • El diseño base es correcto. Tipografías legibles, espaciado decente, responsive de fábrica. Ya no salen los engendros de plantilla de 2015.
  • Es rapidísima. Publicar el mismo día es real, no marketing.
  • El costo de entrada es cero o casi cero. Para quien no tiene presupuesto, es la diferencia entre existir en internet y no existir.

Si tu objetivo es validar una idea este fin de semana, nada de lo que sigue debería detenerte. Lo que sigue importa cuando esa página pasa a ser el canal por el que entra tu dinero.

El mes tres: cuando empiezan las llamadas

El patrón se repite. La página se publicó en abril, todo iba bien, y en julio aparecen tres frases:

  • «Busco mi negocio en Google y no aparece por ningún lado.»
  • «Necesito cobrar con tarjeta y no encuentro cómo conectar la pasarela.»
  • «Quiero cambiar el teléfono del pie de página y no sé dónde se edita.»

Ninguna de las tres es un problema de diseño. Las tres son problemas de lo que hay debajo del diseño.

Fallo 1: Google no puede leer lo que construyó

Un consultor SEO documentó este año la auditoría de un sitio hecho íntegramente con un constructor de IA. No encontró un problema: encontró nueve, y todos del mismo tipo — cosas que la herramienta nunca prometió hacer porque nadie se las pidió.

Qué fallóQué significa para tu negocio
Título y descripción idénticos en todas las páginasGoogle no distingue una página de otra y no sabe cuál mostrar
El gestor no permitía editar los metadatosNo es que estuvieran mal: es que no había dónde arreglarlos
Sin robots.txt ni sitemap XMLLos buscadores tienen que adivinar qué páginas existen
Sin datos estructuradosNingún resultado enriquecido, ninguna ficha destacada
URLs con caracteres aleatoriosEnlaces imposibles de compartir y de entender
Hasta diez H1 en una misma páginaSin jerarquía, Google no sabe de qué trata la página
Sin blogNo hay forma de crecer en búsquedas sin rehacer el sitio
Redirecciones hechas con JavaScriptSe pierde la autoridad de las URLs viejas

La frase con la que cierra su análisis resume el asunto: «un sitio rápido que nadie encuentra es solo un costoso folleto digital».

Y aquí está lo incómodo: arreglar esto después casi siempre significa rehacer el sitio en otra plataforma, porque el problema no es la configuración sino que el constructor no expone los campos donde se configura.

Fallo 2: casi la mitad del código sale con vulnerabilidades

Cuando la IA no solo diseña sino que programa —lo que en redes llaman vibe coding— aparece un problema distinto y más serio.

Veracode analizó más de cien modelos de IA generando código en Java, Python, C# y JavaScript. El resultado: los modelos producen código que compila correctamente el 90 % de las veces, pero el 45 % de ese código contiene vulnerabilidades clásicas del OWASP Top 10. Funciona y es inseguro al mismo tiempo, que es la peor combinación posible: no se rompe, así que nadie lo revisa.

Un análisis de Wiz sobre aplicaciones hechas con esta técnica encontró que una de cada cinco tenía vulnerabilidades graves o errores de configuración. Los fallos más repetidos son de manual: claves de API escritas dentro del código a la vista de cualquiera, validación de datos inexistente y autenticación puesta del lado del navegador, donde el usuario puede modificarla.

No es teoría. En 2025 el fundador de Enrichlead anunció con orgullo que el 100 % del código de su producto lo había escrito una IA; en cuestión de días le encontraron fallos de principiante que permitían usar las funciones de pago sin pagar y alterar datos de otros usuarios.

Para una web informativa el riesgo es moderado. Para una tienda que guarda datos de clientes, no lo es.

Fallo 3: en Ecuador, tu pasarela de pago no entra

Este es el que más duele localmente y el que ningún tutorial gringo menciona, porque quien lo grabó cobra con Stripe y ya.

En Ecuador cobras con Datafast, PayPhone, Kushki, Place to Pay o Paymentez. La compatibilidad no es igual en todas las plataformas:

  • WooCommerce tiene plugin para prácticamente todas. Se instala y se configura.
  • Shopify obliga a desarrollo vía API para Datafast; PayPhone entra por app o API.
  • Los constructores con IA no tienen ninguna de las dos cosas. No hay plugin ni acceso al código donde integrarlo.

Traducido: puedes tener la página más bonita del país y no poder cobrar con tarjeta. La solución habitual es un botón que saca al cliente del sitio hacia un enlace de pago externo, y ahí se te cae una parte del carrito.

Si tu proyecto es una tienda online en Ecuador, esta sola línea decide la plataforma antes que cualquier consideración de diseño.

Fallo 4: revisa a nombre de quién quedó todo

Es la pregunta que más se olvida y la más cara de responder tarde: ¿el dominio y el hosting están a tu nombre?

Cuando la web se hizo dentro de una plataforma que la aloja, tres cosas suelen quedar fuera de tu control: el dominio si lo registró la herramienta, los archivos del sitio si no hay exportación real, y el contenido si solo vive dentro de su editor. Mientras pagas la suscripción no lo notas. El día que quieres mudarte, sí.

Antes de invertir tiempo en cualquier plataforma, pide dos cosas por escrito: acceso de administrador y una exportación completa que puedas abrir fuera de la herramienta. Si alguna de las dos no existe, ya sabes qué estás firmando.

Cuándo la IA sí es la decisión correcta

Para no caer en el discurso de que todo debe hacerlo un profesional, aquí va lo contrario. Hazla con IA si:

  • Estás validando una idea y necesitas algo publicado esta semana para ver si alguien escribe.
  • Es un sitio temporal: un evento, una convocatoria, una campaña de tres meses.
  • Tu presupuesto real hoy es cero y la alternativa es no tener nada.
  • Es un portafolio personal que no depende de Google para conseguir trabajo.

En todos esos casos la IA gana por goleada y contratar a alguien sería tirar dinero. El cálculo cambia cuando la web deja de ser un experimento y pasa a ser el canal por donde entra tu facturación.

La prueba de los 10 minutos

Antes de construir nada, abre la herramienta que te gustó y comprueba estas siete cosas. Si falla tres o más, no la uses para un sitio comercial:

  1. ¿Puedo editar el título SEO y la meta descripción de cada página por separado?
  2. ¿Puedo escribir la URL de cada página en lugar de que la genere sola?
  3. ¿Genera sitemap XML y robots.txt, y puedo verlos en el navegador?
  4. ¿Tiene blog o alguna forma de publicar contenido nuevo sin rehacer el sitio?
  5. ¿Permite redirecciones 301 de verdad, no saltos con JavaScript?
  6. ¿Se integra con una pasarela ecuatoriana sin desarrollo a medida?
  7. ¿Puedo exportar todo y llevármelo a otro lado?

Son diez minutos. Se los ahorra mucha gente y termina pagándolos como impuesto, con intereses, seis meses después.

Preguntas frecuentes

¿Google penaliza las webs hechas con IA?

No. Google no penaliza por la herramienta, penaliza por el resultado: contenido sin valor y problemas técnicos. Una web hecha con IA y bien configurada posiciona igual que cualquier otra. El problema es que casi ninguna sale bien configurada por defecto.

¿Puedo arreglar después una web hecha con IA?

Depende de si la plataforma te deja tocar lo que hay que tocar. Si no expone metadatos, URLs ni redirecciones, no hay nada que arreglar: hay que migrar. Por eso conviene hacer la prueba de los diez minutos antes y no después.

¿Entonces no debo usar IA para mi web?

Úsala. Yo la uso para textos, para imágenes y para producir video. La diferencia está en usarla como herramienta dentro de un proceso, no como sustituto del proceso completo.

¿Cuánto cuesta hacerlo bien en Ecuador?

Una landing page profesional parte desde $250 y una web corporativa desde $320, con dominio y hosting a tu nombre. Si quieres el detalle de los cinco caminos que existen en el mercado local, lo escribí aquí: dónde conseguir un diseñador web en Guayaquil.

Cómo decidir

La pregunta correcta no es «¿IA o diseñador?». Es «¿cuánto me cuesta que esta página no funcione?».

Si la respuesta es «nada, es un experimento», hazla con IA hoy mismo y no leas más. Si la respuesta es «pierdo clientes», entonces lo que necesitas no es alguien que dibuje pantallas —eso ya lo hace la máquina— sino alguien que responda por lo que hay debajo: que Google la lea, que puedas cobrar, que sea tuya y que haya un número al que llamar un sábado cuando algo se rompe.

Si estás en ese segundo caso, puedes ver cómo trabajo el diseño web o simplemente escribirme y contarme qué necesitas. Te digo con honestidad si tu proyecto es de los que se resuelven con IA en una tarde.

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